Hoy me he levantado calentito, pero no como siempre, sino de ánimo.
Y es que me toca los cojones y mucho, que a estas alturas, llame un chaval a la radio contando que sus padres le han llevado a curar su homosexualidad. El chico decía que recibía descargas eléctricas en el tratamiento. Se había escapado del centro donde lo habían metido y no sabía qué hacer. Esto pasó hace una semana y no se qué habrá pasado con él.
Y esto ha ocurrido en una de las ciudades europeas más "gay", en Barcelona. Donde se supone que este tema está mejor visto. Donde se supone que los gays vivimos con total libertad. Donde se supone que no nos sentimos bichos raros. Donde paseando por la calle lo vives con una normalidad increíble. Pues en esta ciudad, hay muchísima gente que todo eso le molesta. Hay familias bienpensantes que no admiten eso en su seno.
Me toca los cojones que haya padres que piensen que sus hijos gays son enfermos. Me toca los cojones que prefieran joderle la vida a su hijo antes de que sea feliz. Me oca los cojones que haya religiones que alienten estos pensamientos. Me toca los cojones que en estos tiempos haya psiquiatras que realicen estas prácticas. Pero me los toca sobremanera que si es así no sean denunciados y retirados del ejercicio.
y si esto lo tenemos aquí, donde hay leyes de igualdad, imaginad en otros países donde ya políticamente está condenada.